Distintos alimentos ricos en carbohidratos influyen en la rapidez con la que aumenta la glucosa en sangre después de una comida y pueden afectar qué tan pronto reaparece el hambre. Los granos refinados, como el pan blanco, suelen digerirse rápidamente, mientras que los granos integrales o mínimamente procesados pueden producir una respuesta más estable de la glucosa en sangre después de comer.1 Un estudio reciente analizó si la quinua cocida podría ofrecer beneficios para el control de la glucosa en sangre y el apetito.
Estudio
Publicado en Foods en julio de 2026, este estudio preliminar aleatorizado y cruzado incluyó a 18 mujeres sanas de entre 18 y 30 años en la Universidad de Kuwait. Cada participante completó cuatro sesiones de prueba por la mañana después de un ayuno nocturno, lo que permitió que cada mujer sirviera como su propio control.
Las comidas contenían quinua cocida o pan blanco, con porciones ajustadas para aportar 25 o 35 gramos de carbohidratos disponibles. Las porciones de quinua se prepararon con 36 o 50 gramos de semillas secas. Ambos alimentos se sirvieron con las mismas cantidades de mantequilla y agua. Los investigadores midieron la glucosa en sangre y preguntaron a las participantes sobre el hambre, la saciedad, el deseo de comer y la cantidad de alimentos que creían poder consumir durante un período de dos horas.
Resultados
La quinua cocida produjo una respuesta general de la glucosa en sangre significativamente menor que el pan blanco con ambas cantidades de carbohidratos. Los niveles de glucosa también volvieron a sus valores iniciales después de consumir quinua, mientras que permanecieron elevados durante las dos horas posteriores al consumo de pan, especialmente con la porción más grande.
En general, la quinua también suprimió el apetito de manera más eficaz que el pan blanco, aunque las comidas aportaban cantidades equivalentes de carbohidratos disponibles. La diferencia fue más notable cerca de las dos horas: cuando las participantes que consumieron quinua manifestaron menos deseo de comer, y una mayor sensación de saciedad. Además, la quinua y el pan recibieron calificaciones similares en cuanto a sabor, aroma, textura y comodidad digestiva.
¿Qué significa?
Reemplazar el pan blanco u otro carbohidrato refinado por quinua cocida puede favorecer niveles de glucosa más estables después de comer y ayudar a que una comida resulte saciante por más tiempo. La fibra, las proteínas, la estructura del grano y el almidón de digestión más lenta de la quinua pueden contribuir a estos beneficios.
Aunque estos hallazgos son alentadores, se necesitan estudios más amplios y con grupos más diversos para determinar si estos efectos a corto plazo se traducen en beneficios a largo plazo para las personas con diabetes o aquellas que buscan controlar su peso.
Otros alimentos vegetales ricos en fibra y carbohidratos de digestión lenta, como la avena, la cebada, y el trigo sarraceno, pueden ofrecer beneficios similares para la glucosa en sangre y la saciedad.