El arroz y otros cereales son alimentos habituales en el almuerzo, pero la elección entre ellos suele depender de la costumbre. Para las personas con hígado graso, sin embargo, esa decisión cotidiana podría merecer más atención. La quinua aporta fibra, proteínas y compuestos vegetales, lo que la convierte en una alternativa interesante a los alimentos básicos de siempre.1 Un ensayo clínico de 2025 exploró si reemplazar los cereales del almuerzo por quinua podía mejorar tanto los niveles de grasa hepática como la salud metabólica en adultos con enfermedad del hígado graso no alcohólico.
Estudio
Investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas Shahid Beheshti, en Irán, asignaron aleatoriamente a 46 adultos con sobrepeso u obesidad y enfermedad del hígado graso a dos grupos durante 12 semanas.
Ambos grupos recibieron planes alimentarios diseñados para aportar aproximadamente 500 calorías menos al día de lo que necesitaban según las estimaciones. Un grupo reemplazó los cereales que solía consumir en el almuerzo por quinua, mientras que el otro continuó comiendo sus cereales habituales y evitó la quinua.
Los investigadores midieron el peso, la circunferencia de la cintura, el colesterol, la glucosa en sangre, la resistencia a la insulina y las enzimas hepáticas. También utilizaron una medición por escaneo, llamada parámetro de atenuación controlada o CAP, para estimar la grasa hepática, junto con una evaluación de la rigidez del hígado.
Resultados
Los participantes que consumieron quinua perdieron alrededor de 3,1 kg, frente a 0,5 kg en el grupo de control, y tuvieron mayores reducciones en la circunferencia de la cintura. Dado que la pérdida de peso por sí sola puede mejorar la salud hepática y metabólica, los investigadores también analizaron si podía explicar las diferencias entre los grupos.
El grupo que consumió quinua siguió mostrando una mayor reducción de la grasa hepática estimada. Los niveles de colesterol LDL también mejoraron, disminuyendo aproximadamente 13 mg/dL, frente a un pequeño aumento en el grupo de control. Un índice de resistencia a la insulina también mejoró, aunque la evidencia de esta diferencia fue menos concluyente.
En ese análisis, no hubo diferencias significativas entre los grupos en las enzimas hepáticas, la rigidez del hígado, la glucosa en ayunas ni el colesterol total.
¿Qué significa esto?
Reemplazar otros cereales por quinua podría ayudar a reducir la grasa hepática como parte de un plan alimentario reducido en calorías. Las mejoras en la grasa hepática y el colesterol LDL sugieren que la elección del cereal merece atención, junto con la ingesta total de calorías.
Para las personas con hígado graso, sustituir un cereal habitual por quinua ofrece una forma práctica de aplicar estos hallazgos a las comidas diarias. Ensayos más amplios y prolongados ayudarán a aclarar si los beneficios se mantienen con el tiempo.
El amaranto y el trigo sarraceno también aportan fibra y proteínas vegetales, ofreciendo otras formas nutritivas de variar los cereales del plato.